martes, 24 de enero de 2012

Y resucitó Montesquieu.

Montesquieu fue ese filósofo ilustrado en cuyas teorías se apoyan las democracias de medio mundo. Pero ese apoyo, de un tiempo a esta parte, no deja de ser pura teoría en España. Fue él quien habló por primera vez de la separación de poderes como garantía fundamental dentro de la Democracia, es decir, poderes ejecutivo, legislativo y judicial deberían convivir dentro de cualquier sociedad, pero nunca mezclarse. Para que lo entienda todo el mundo: el poder ejecutivo (el Gobierno) nunca podría meter sus manos en el poder judicial si se pretende que las cosas vayan medianamente bien.
Como cualquiera puede pensar, esa separación no se da exactamente hoy en día en nuestro país. Casi diariamente aparecen noticias en televisión y periódicos donde se demuestra la lamentable intromisión del poder ejecutivo en el poder judicial, beneficiándose así el primero del segundo, cayendo muchos de los delitos de nuestros políticos en saco roto.
En nuestro país esta situación tiene un responsable: el PSOE. Allá por 1985, cuando Felipe González gobernaba con el rodillo de la mayoría absoluta, no tardó en meter sus manos en la justicia para así abarcar más poder y como parece lógico, salvarse (y salvar a los suyos) ante futuros descuidos con el dinero de todos los ciudadanos u otros delitos. Reformó la manera de elegir a los componentes del Consejo General del Poder Judicial, organismo encargado de gobernar el poder judicial en nuestro país según la Constitución. A partir de ese momento sería el Gobierno quien elegiría a los componentes de dicho consejo, y no los propios jueces como hasta entonces.
Tal fue el descaro que incluso Alfonso Guerra pronunciaría la famosa frase "Montesquieu ha muerto". No moría de muerte natural, lo mataban ellos. Dinamitaban con ello una parte esencial de nuestra democracia, la que abogaba, según Montesquieu, por la división de poderes. Los políticos a partir de ese momento manipularían a su antojo la justicia.
Pero el tiempo pone a cada uno en su sitio, e incluso puede llegar a resucitar ideas y personajes. Y es que hoy, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, ha anunciado una reforma de la ley para que sean los jueces los que vuelvan a elegir al Consejo General del Poder Judicial, y no los políticos. La división de poderes, característica imprescindible de cualquier democracia volverá a nuestro país. Estamos de enhorabuena.